viernes, 30 de diciembre de 2011

Él y ella.

Él y ella se miran. 
La tenue luz de una habitación con las persianas bajadas deja ver solo a medias dos sonrisas inocentes. Pero no es suficiente luz para percibir que ella tiembla ligeramente, no tiene frío, no tiene miedo, no tiene más que unas ganas terribles de besarle. 
El escaso metro que les separa desaparece cuando él le tiende la mano. Enlazan los dedos de la mano y se acercan. Con la mano libre, ella le rodea el cuello, y él la cintura. Se quedan a escasos dos centímetros él de ella. Un solo movimiento y sus labios se toparían, pero no tienen prisa, se quedan así, suspendidos en un beso inminente, cruzando la mirada con complicidad. 
Una leve música llega de fuera, y les hace sonreír. Deshacen el lazo que une las manos de él con las de ellas. Se acaban de rodear y crean dos mundos. Ellos allí, uno entre los brazo de el otro y el mundo, todo lo demás, fuera de esa pequeña perfección. Empiezan a moverse despacio, al compás de esa canción que les dicta bailar pegados, corazón con corazón. 
Lamentablemente, la canción termina y allí la clase de baile. 
Se sientan en la cama y el beso que tienen pendiente tiene lugar, una y otra vez. Se besan despacio, se besan deprisa, se besan la cara, se besan el cuello.Se dan cuenta de una cosa, la ropa empieza a sobrar. Ambas camisetas terminan a los pies de la cama. Él se tumba y ella comienza a acariciarle. Pasa suavemente los dedos por sus brazos, por su pecho, por su tripa, nota como se estremece y sonríe con los ojos cerrados. Se acerca y le besa suavemente, tumbándose con él. 
Se miran, no se dicen nada, no hace falta. Quieren tenerse cerca, lo más cerca posible, que entre ellos no quepa ni un suspiro. Él la maneja, la acaba de tumbar y la rodea con los brazos, con las piernas. Con una mano le quita el pelo de la cara, con la otra la acerca. Ella sigue su ejemplo y abre las manos en su espalda, grande, protectora. Sube una de ellas y la posa en su nuca para acercarlo aún más. 
Ella separa momentaneamente sus labios de los de él y se acerca a su oído, cuando puede llegar a rozarlo con los labios, le susurra eso que ya es evidente, pero que jamás se cansará de decirle, eso que él le pidió que algún día fuese lo primero que escuchase al despertarse, eso que ella querría decirle cada madrugada, "te quiero". 
Ya se puede acabar el mundo, juntarse el cielo con la tierra, que a ellos les da igual. Nada del mundo vale más que estar ahí, en su pequeño universo, donde solo existen él y ella.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Mis tres mosqueteros.

A mis quince, una de las características más claras que tengo es que acostumbro a llevarme mejor con los chicos que con las chicas. Me entiendo mejor con ellos que con ellas y suelo pasar más tiempo en compañía de  varones. 
Esto, como todo, tiene sus contras, y creo que el peor sería que a priori hay muchos temas que cuesta tratar con el género opuesto. Yo no soy ninguna excepción, pero conozco tres personas que rompen con esta regla en mi vida. 
Cuando se hace de noche, cuando las personas empiezan a preparase para acabar el día, yo sé que una de las mejores cosas del día aún está por llegar. Suena el timbre. Son ellos, lo sé. Dejo todo lo que estoy haciendo y bajo a trompicones por las escaleras de mi casa. Les veo ahí, al otro lado de las barras de mi puerta, a uno, dos o en el mejor de los casos a los tres. A mis tres mosqueteros.
Es cierto, no solemos hablar de cosas importantes, nuestras conversaciones suelen ser sobre cosas diarias, pero sé que cuando me pasa algo, cuando necesito ayuda, cuando no estoy bien, ellos están ahí, pase lo que pase, para darme un consejo o corregirme si la estoy cagando. Con ellos no tengo tabús, no hay "temas de chicas" ni cosas de las que no pueda hablar. Es extraña la sensación que tengo con ellos, sé que soy yo, me siento yo, sin tapujos.
A simple vista, su visita puede ser ya un punto más en mi rutina, pero para mi es una de las cosas que más ilusión me hacen, que más me gusta que pase, que más espero cada día. 
Cada uno de ellos es distinto, único e irremplazable. Sin duda, mis mejores amigos.
Aytor Chuecos,  el que es capaz de abrazarme y conseguir que no sienta miedo, el que lleva más tiempo a mi lado. Quizá algunos momentos juntos fueron duros, pero siempre pude contar con él.
Agustín Hernandez, el chico más noble y auténtico que he conocido nunca. Tiene el corazón más grande del mundo y me encanta poder ayudarle siempre, porque se merece todo lo bueno que existe. 
Pablo Sanchez, sin duda la luz al final del tunel, ha aguantado mis peores momentos pero siempre he podido contar con esa sonrisa suya capaz de sacar la mía y esa fuerza que me presta cuando yo no tengo.
Sin estos tres chicos mi día a día no sería lo mismo, muchísimas veces me habría perdido por el camino y otras tantas no habría sido capaz de continuar. 
Gracias por ser vosotros, por dejarme ser yo. 
Os quiero mucho. 

lunes, 19 de diciembre de 2011

Siempre, ella.

Y cada vez que lo intento, solo sumo un fallo más. ¿Qué tengo que hacer? No consigo dar pie con bola y hacer algo a derechas. 
Te extraño, muchísimo. ¿Tan lejos quedan aquellos días en los que yo era algo para ti? ¿Tan fácil te ha resultado sustituirme? Es raro que para mi esos días aún estén a flor de piel, aún pueda oírnos reír, juntas, como siempre, y que por mucha gente que mire a la cara, nunca encuentre a nadie que signifique la mínima parte de lo que significaste, significas y te juro que significarás siempre para mi. 
Parece que mi error fue tan profundo que ni el más sincero perdón ni mis miles de intentos por recuperar lo más bonito que la vida me ha dado sirvan para algo. ¿Acaso solo cuentan los fallos?, ¿y todas las veces que he puesto la mano en el fuego por ti, que he plantado cara al mundo por ti, que te he apoyado, que te he cuidado? Claro, eso no vale nada. 
Me flaquean las fuerzas para seguir luchando, para seguir dándolo todo y no recibir nada. Lo siento, sé que tú te mereces algo muchísimo mejor, mejor de lo que yo jamás podré ser. Pero, si algún día quisieses darte la vuelta, que sepas que me encontrarás ahí, contigo, esperando para verte sonreír, dispuesta a recogerte si te caes, a darte mi mano si es que me la pides. Porque quizá ya nada sea lo mismo, quizá solo queda el resquicio de lo que un día fue, quizá he llegado tarde, pero aún así, solo decirte que jamás, te juro que jamás habrá nadie que sea para mi lo que eres tú.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Cuatro caminos.

¿Os acordáis de aquello de "estamos para todo, duramos para siempre"? ¿Dónde queda aquello? Lo sé, sé que las cosas no están para risas, para hacer como si nada, para que todo vuelva a ser lo que era así como así. Pero os pido ayuda, os imploro ayuda. 
Parte de aquel "todo" era perdonar, era saber que somos humanas, las cuatro, que si una dice que no, es que no, que nos debemos confianza plena, ciega, absoluta, y que si una falla, si una hace algo mal, tan solo tenemos que ayudarla a rectificar, a volver al buen camino. Todas hemos fallado, a todas se nos ha perdonado, porque para eso estamos. Parte de ese "todo" era no tirar la toalla jamás. 
Y aquel "siempre"... para mi era una vida. Me conocéis, sabéis lo que me cuesta sentirme como en casa, sentirme yo misma, y querer quedarme. Pero esta vez todo era distinto, era especial. No tenía mejor manera de mirar al futuro que con ese "siempre", con vosotras, con las tres. Y es que "siempre" es un si que no acaba nunca. ¿Desde cuando los "siempre"s se acaban?. Parte de ese "siempre" era que no tuviese final. 
Para mi esa frase fue un lema, una promesa, un por qué por el que levantarme cada mañana, y ahora... ahora ya no queda nada. 
Una última oportunidad. Solo una. Si sale mal, adiós muy buenas, pero siempre lo hemos dicho, es mejor morir luchando que vivir sin haberlo intentado. Sé que si sale mal a todas nos dolerá mucho, para todas será un gran golpe, pero a mi parecer vale la pena correr el riesgo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

A la millonésima mirada, todo cambió.

Nos hemos mirado millones de veces. Hemos estado juntos miles de días. Hemos cuidado uno del otro. Nos hemos contado todas las movidas. Nos hemos probado el uno al otro. Pero de repente, un click, una mirada, un segundo, no sé qué fue, pero cambió todo.
¿Es posible que esté sucediendo lo que yo creo? Es decir, ¿cuántas posibilidades hay de que la gente tuviese razón? Jamás me habría planteado esto antes, nunca pensé que pasaría, vamos, me parecía inverosímil completamente. Pero tengo la sensación de que está sucediendo.
No era la primera vez que nos veíamos en esa situación. Tú y yo juntos, la gente mirando y el tiempo pasando. Siempre había sido agradable notarme cerca de ti porque me sentía segura, era yo misma, tú me conocías y yo te conocía. Muchos hablaron y siempre nos lo tomamos a risa. Pero puedo practicamente jurar que hasta ayer nunca había dado tanta importancia a un segundo contigo. 
Quizá sea porque ya no tengo esa venda en los ojos, ya no estoy atada de pies y manos al pasado, ya nada me impide mirar hacia delante. He archivado mis recuerdos, he asumido los sucesos, he aprendido la lección. Ahora toca seguir caminando y ¿quién sabe? quizá nuestros caminos terminen por unirse. 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

He.

Él ha sabido siempre por donde van los tiros, de donde vienen mis palabras, qué significan mis miradas. Me ha tenido en la palma de la mano en todo momento, sabía que si Él decía "ven", yo lo dejaba todo por ir. 
Pero esta es mi vida, mía, ni nuestra ni tuya, mía. Se acabaron las princesas, las cosas bonitas, los mensajes con indirectas, se acabó. He desperdiciado más de un año contigo, si, desperdiciado. Jamás pensé que diría esto pero me arrepiento de haber luchado por ti, de haberlo dado todo por ti, porque tú no me has devuelto más que dolor. No voy a negar haberte querido, si, te quise y no sabes tú cuanto. No creo que jamás llegues a hacerte a la idea de lo que sentí por ti, de lo que habría dado por ti, porque dudo que nunca llegues a entender qué significa querer de esa manera a alguien.
Tan solo espero que cuando mires atrás, cuando recuerdes nuestra historia, cuando alguien te pregunte "¿Qué pasó con ella?" seas capaz de asumir la verdad. Has ido acumulando cagadas y yo he ido perdonándote. Pensé que estabas intentando cambiar, que hacías un esfuerzo, que te importaba. Ahora sé que me equivocaba, que nada más lejos de la verdad, que para ti no fui más que una más de la lista. Ahora te miro y solo veo un error, una mancha en mi historial, un fallo que tapar. 
Esto es lo último que te escribo, tenlo por seguro. Pongo aquí el punto y final. Pero antes, decirte que espero que algún día te des cuenta de lo que estás haciendo, de que esto no es un juego, conmigo ya lo tienes todo perdido, y a mi ya me da igual, sé que hay muchos más, muchos mejores,  pero si no espabilas, tendrás todo perdido también con muchos más. 

martes, 22 de noviembre de 2011

No consigo cicatrizar esta herida y la verdad casi siempre vuelvo al punto de partida.

No entiendo que aún le tengas en la cabeza.
-Sé que no lo entiendes, y no te culpo por ello, tú no has vivido lo que yo. 
Tú no sabes lo que es pasarse una primavera, un otoño, un verano y un invierno pensando en lo mismo. Pasar la Semana Santa, Navidad, las vacaciones de verano, los puentes, los fines de semana, tu cumpleaños, los de tus amigas, los de tus amigos, los exámenes, todo, absolutamente todo, con él en la cabeza y que, de repente, tengas que dejar de hacerlo. Después de ¿cuántos? ¿Diez, quince intentos de hacer "punto y final"? Todos fallidos, y es eso, justo eso, lo que te hace a día de hoy incapaz de asumir que esta vez, aquí y ahora es la que vale, porque aunque parece definitiva, no lo parece menos que las otras. 
+¿Y por qué esta vez si es la que tienes que acabar con todo si o si
- Porque estoy rayando la locura, porque llevo trescientos setenta y seis días sumida en la misma historia, porque ya no sé pensar en nadie que no sea él, porque aunque me joda asumirlo, porque aunque no pueda decirlo por miedo a defraudar a mis amigos, si mañana él viene y me dice que ha cambiado, por mucho que sepa que mienta, será la excusa que necesito para volver a perdonarle, para volver a hacer la tonta, todo con tal de tener un instante más sus manos con las mías. Y porque no quiero que sea así, quiero encontrar a una persona que cambie eso, que sea mi nuevo Él, que consiga que deje de sentirme muerta por dentro.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Un poco de sentimiento detrás de cada "no me importa"

+ Me la igual.
- Sabes que no es cierto.
+ Ya, pero es lo que el mundo debe creer.


Yo siempre he creído que una de las mejores maneras de superar algo es desde fuera hacia dentro. Me explico: muchas veces tenemos la sensación de que, por mucho que lo intentamos, no salimos de ese bucle, de ese círculo vicioso en el que el principio choca con el final y somos incapaces de dar el primer paso al cambio. Mi técnica para estos casos, quizá cobarde y algo kamikace, es fingir, si, fingir. Si aparentas estar bien por fuera, que, al menos, lo estás intentando, la gente se lo creerá, y dejará de preguntarte eso de "¿cómo andas con el tema?" porque asumirán que vas bien, que todo fluye, aunque no lo haga. 
Durante un tiempo, largo o corto, te dolerá mucho esto, porque no podrás expresar tu dolor, tu desolación, y tendrás que tragartelo todo tú sola, pero tarde o temprano, a base de no nombrarlo, acabarás por no pensar en eso que te hiere. Cuando menos te lo esperes, te encontrarás en cualquier situación, en cualquier sitio, y te resultará raro que se te pase por la cabeza. Y será entonces, en ese mismo momento, cuando  te librarás de esas cadenas y podrás volver a empezar, cuando aparte de ser fuerte por fuera, lo serás también por dentro.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Acheipé, acheopé.

Y la moda, como a todo, acabó por salpicarle
Durante años ha sido perseguido, insultado, maltratado, ignorado por toda la sociedad. ¿Por qué? Porque era diferente, porque no se lo pensaba dos veces antes de decir la verdad, antes de ir de cara, y eso a la gente le hace mucho daño. Los pocos que tuvimos el valor de acercarnos a él, quedamos inmediatamente imnotizados por su manera de ser, de vivir, de crear. Lo que empezó siendo una amistad como cualquiera, ya sabes, te entiende, te apoya, te acompaña, acabó por convertirse en una válvula de escape, una manera de inhibirte de toda la mierda del día a día, y volver a ser tú mismo. 
¿Y ahora? Ves niñas que jamás hubieses imaginado que lo harían, de su mano, pero ¿cómo? si en realidad no le conocen. Saben quién es, y escuchan lo que dicen, pero jamás sabrán de lo que realmente habla, porque no se paran a pensar. No. ¿Sabéis por qué lo sé? Porque yo hace tiempo fui así, no le conocía, ni le quería conocer, pero con el tiempo, día tras día, me di cuenta de que nada en el mundo era más capaz de expresar lo que sentía, de entender lo que pensaba, de compartir lo que temía, que él. Y así se hizo mi forma de vida. 
Nadie que no sepa de qué hablo puede saber qué es conseguir que una base, un micro y una voz de suban el ánimo, te abran los ojos, y te hagan pensar. 
Lo siento ¿no os lo he dicho? Creí que no hacía falta ya ni nombrarlo, creo que todos sabemos de qué hablo, de eso que durante años fue llamado delito, que a mi me gusta llamar hip hop. 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Y una historia por contar.

+ ¡Qué mal lo hicimos todo! Normal que saliese mal, nos faltaron todos los factores importantes.
- ¿Qué factores?
+ No tuvimos una foto bonita, ni un par de pulseras o collares que nos recordasen el uno al otro, ni elegimos una canción que hablase de nosotros. Nunca fuimos al cine solos, ni a cenar en plan romántico. No pasamos tardes en el parque sin hablar de nada interesante, ni tuvimos un amigo que nos llamase "parejita". Nunca pasamos el mal trago de la comida con los padres de ella, ni de él. Intentamos vivir nuestra historia sin las cosas de una historia normal.
- ¿Y qué? ¿Acaso las historias normales son las increíbles? Tenemos fotos preciosas juntos de aquella época en la que nuestra cabeza nos sorprendía pensando en el otro. Mira, esta es la pulsera que me hiciste a juego con la de los demás. Hemos pasado decenas de tardes juntos, quizá no solos, pero si en las que el resto del mundo nos daba igual, fuese en el parque, el cine o el mejor de los restaurantes. ¿Cuánta gente nos llamó "pareja" antes de ser más que amigos? Y hemos comido y cenado con nuestros padres incontables veces, quizá ellos nunca lo supieron y nosotros entonces no nos imaginábamos que algún día serían "sus padres", pero así era. Es cierto, nuestra historia no acabó como pensábamos, pero eso no significa que no podamos comenzar una nueva, con nuestros propios factores, nuestras reglas, y nuestra forma de jugar.

domingo, 30 de octubre de 2011

Seremos pasado, presente y futuro.

A veces pienso que me gustaría borrar el pasado entero, todo, porque si algo no existe, si nunca ha existido, no puedes echarlo de menos
Sería sencillo, ahora tendría otro pasado, quizá mejor o quizá peor, pero distinto. Tú tendrías otro papel en mi presente y los dos tendríamos unas cartas distintas para el futuro. Pero ¿sabes? no se puede. No puedo borrar lo que sentía cuando te veía pasar y sabía que no eras mío, a mi corazón acelerado aquel día que me dijiste que me querías, las veces que esperaba que aparecieses sabiendo que tan solo eso ya podría alegrarme el día, todas aquellas conversaciones, todos aquellos besos, aquel secreto. ¿Y ahora qué? Nada, se me han acabado las ideas y ya no sé que hacer para sacar todo eso de mi cabeza. Quiero, como la primera, pasar página porque tus recuerdos solo me hacen daño cuando a mi cabeza le da por pensar "¿Estás segura de que ahí aún era sincero?" y yo no sé qué contestarle. Y es que tenía tantos planes para nosotros, tantos que tú te cargaste en una sola noche. ¿Tan fácil fue para ti mandarlo todo a la mierda? ¿Por qué para mi no lo es? 
Dijimos aquello de "de cero" y fue lo mejor que decidimos en mucho tiempo. Me gusta la idea muchísimo, pero a mi memoria parece ser que no. Tranquilo, será cuestión de tiempo, y algo de paciencia que la vida me vuelva a dar una oportunidad para ser feliz, y entonces todo habrá quedado atrás, podremos mirar hacia delante y salir en busca de un nuevo futuro. Mientras, seguiré intentándolo, no lo dudes, cada día estaré más cerca, será más fácil para mi verte y asumir el pasado, tendré menos preguntas en la cabeza y menos heridas en el corazón. 

domingo, 23 de octubre de 2011

¿Juegas?

Dentro de veintisiete días exactos, hará un año que empezamos con este extraño juego.
La verdad es que
nunca supimos jugar, nadie nos lo explicó, y fallamos a menudo. Al principio quise creer que todo era diversión, que era un juego fácil, sin complicaciones, pero en el fondo sabía que no podía jugar toda la vida a que todo daba igual. Cuando quise darme cuenta ya era tarde, y habíamos cambiado las tornas. Me tocaban a mi las noches en vela y las horas hundidas.
Después las reglas cambiaron,
y se hizo un juego mucho más difícil. No solo estábamos tú y yo, ahora había mucha más gente que dependía de nuestro juego, y seguimos fallando. Nos llevamos por delante la felicidad de más de uno, la confianza con bastantes, y poco a poco fue quedando menos de lo que eramos antes de empezar.
Cuando el juego cambió de nuevo
pensé haber ganado, si, habíamos conseguido llegar a un buen momento, y me sentía ganadora. Pero lo que no sabía es que este juego no es para ganar, si no para aprender.
Ahora
ha terminado la partida, o quizás haya sido yo que ya no tengo ganas de jugar. Ya no queda nada de lo que fuimos hace un año, y no quiero que sea así.
Por eso,
te propongo un juego nuevo, uno más sencillo, donde tenemos que jugar en el mismo equipo. Las reglas son sencillas: de cero, otra vez un "encantada, soy...", no tendremos la confianza que aún no hemos ganado, y no podremos echarnos en cara errores del pasado. Este juego es de ganar y perder, ganamos juntos o perdemos los dos.
¿Qué me dices?
¿Juegas? Quién sabe, quizá cuando este juego termine, tengamos un montón de nuevos "primeros momentos", otras "movidas de amigos", pero todos, serán parte de nuestra segunda historia.


jueves, 20 de octubre de 2011

Solo.

"Hay cosas que uno no puede hacer solo: discutir, subirse y sujetar una escalera a la vez, o doblar una sábana de esas de matrimonio. Yo toda mi vida he pensado que lo ideal es vivir en pareja, por muy extraña que fuera la pareja. De hecho hay parejas que se acaban convirtiendo en tríos; parejas que se van quedando sin pareja porque no se puede evitar el miedo a no estar a la altura; hay parejas que son imposibles por definición, historia y por física, aunque no por química; o parejas en la que la química se ha ido gastando aunque sigan compartiendo una familia, familias donde en un momento hubo una pareja; parejas que fueron en algún momento y ya no son nada. Y eso es lo que más miedo da en la vida, cuando la pareja se rompe sea por lo que sea, la primera sensación que se tiene es de pánico, un miedo atroz al cambio, a la pérdida de control sobre nuestras vidas; un miedo atroz a estar solo. Cuando se llega a esa soledad uno se da cuenta de que la ruptura puede llevarnos a un lugar mejor. Hoy es el primer día del resto de mi vida. Porque desde hoy creo que lo más importante en esta vida es saber volar solo."
Si haces que toda tu felicidad dependa de otra persona, que tu estado de ánimo, tu sonrisa, tu vida vaya en función de esa persona, al final, alguien fallará y tú pagarás las consecuencias. La cuestión no es dejar de querer, si no querer sin esperar nada a cambio

lunes, 17 de octubre de 2011

All is not lost, you can change the situation.

¡Hey, tú! ¿Qué haces ahí? ¿Te vas a quedar toda la vida tirado en la cama, esperando que las cosas se arreglen solas? Si fuiste tan valiente entonces con tus actos, tienes que saber serlo ahora también con sus consecuencias, porque aquí luchamos todos, y tú el primero.
¡Reacciona! Venga, ¿Vas a dejar que todo se vaya a tomar por culo? Esperaba más de ti. Todo por lo que has luchado, todo lo que es tuyo, se deshace entre tus manos, pero tú puedes cambiar las cosas. La situación está jodida, muy jodida, ¿para qué mentir? pero no está todo perdido.
Sólo tú tienes la manera de que el barco no se hunda, de no perderlo todo, de que las cosas, al menos, puedan empezar a arreglarse. Si, es cierto, no podemos hacer como si nada, las cosas no van así, pero si en verdad quieres, puedes cambiar. Ese primer paso lo tienes que dar tú, pero todos queremos que lo des. Sabes cómo hacerlo, y en realidad la teoría es sencilla. Sal ahí fuera, da la cara, sabemos qué has hecho mal, y cómo arreglarlo. 
Pero, claro ¿Te compensa? ¿Merece la pena intentarlo en la práctica? Eso ya no lo sé, eso es tan solo cosa tuya. Hace mucho que ya no sé quién eres, ni lo que es importante en tu vida. De todas maneras, no estás solo. No, aún puedes recuperar lo que fue tuyo, lo que te jugaste y perdiste, si demuestras que has cambiado. 
Pero ya no caben más mentiras, ni más falsos intentos, el juego ha terminado, es la hora de la verdad.

martes, 11 de octubre de 2011

El diario de Noah.




+ Puedo ser divertido si quieres o pensativo, listo o supersticioso, valiente o incluso un bailarín. Seré lo que quieras, dime lo que quieres, y lo seré por ti.
- Eres tonto.
+ ¡Lo podría ser!

lunes, 10 de octubre de 2011

N.E.A

Hay gente que viene, y que después se va.
Durante toda tu vida te encontrarás miles de personas que querrán quererte, y otras tantas que querrán dañarte. Te admirarán. Te odiarán. Te envidiarán. Te ayudarán. Te querrán. Te acompañarán. Tendrás tanta gente en tu memoria que no podrás recordarles a todos, pero puede que un día, con mucha suerte, encuentres a alguien que consiga hacerse tal hueco en tu memoria y en tu corazón, que ni con todo el tiempo, todo el empeño y toda la distancia del mundo, podrás olvidarte de un solo momento a su lado. 
¿Sabéis qué? Que yo no tengo alguien así, no. En mi caso tengo la puñetera suerte de tener tres personas, tres chicas, tres amigas, tres ángeles de la guardia a mi lado.
Es cierto, no he crecido con ellas, la verdad es que, realmente, nuestra historia lleva más bien poco tiempo escribiéndose, pero eso no significa que no las conozca como si hubiese estado con ellas desde que empezaron a andar, a crecer. Porque con ellas he aprendido mucho más que en todos los años de colegio, además han sido cosas que nadie te puede enseñar en un aula, y cada una me ha enseñado algo distinto. Aprendí que no todo es blanco, o negro, que no tienes que ser igual que alguien para que sea importante para ti. Aprendí que la gente puede decir lo que quieran, que te tiene que dar igual mientras tú sepas que no es así. Y aprendí a luchar siempre, siempre y siempre, por muy duras que se pongan las cosas, tengo que secarme los ojos, y tirar para delante.
Cuatro nombres componen esta historia, cuatro nombres propios, y cuatro palabras pueden resumirla, tan solo cuatro:
Para todo, para siempre.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El viaje de mi vida.

Para mi un viaje perfecto solo necesitaría tres cosas.
La primera, un destino muy lejano, para que el trayecto fuese larguísimo.Dicen que lo mejor del viaje es el camino ¿no? Pues yo quiero un viaje en una de esas furgonetas grandes que llevaban los hippies, de colores muy vivs, con las ventanillas bajadas y la música a todo trapo. Quiero parar en estaciones de servicio y llevarme un recuerdo de cada una, una foto, un CD... Quiero coger carreteras secundarias, de esas en las que no te encuentras con nadie durante horas, parar cuando se vaya a hacer de noche, ver atardecer y seguir conduciendo. Quiero dormir dentro de mi furgoneta, y emprender de nuevo mi viaje cuando me lo pida el cuerpo. Quiero recorrer tanta distancia como para ver playa y nieve en el mismo viaje, escuchar mil acentos, comer decenas de platos típicos y conocer muchísimas historias.


La segunda cosa es
un acompañante, porque es absurdo viajar sola. Tiene que ser alguien tan apasionado por la vida como yo, dispuesto a seguirme hasta el fin del mundo, y vivir mil aventuras por el camino. Alguien que me conozca bien, que sea capaz de seguirme el ritmo, que tenga tanta curiosidad por el mundo como yo. Alguien que no tema perderse, ni tenga que llegar a tiempo, alguien que quiera disfrutar del viaje, que no tenga fecha de regreso. Con quién pueda cambiar de planes, de rumbo y de destino de un momento a otro, que tenga ideas fantásticas para el viaje y que después de quede a mi lado para siempre.


Y por tercera y última cosa,
me llevaría dos cámaras de fotos. Una perfeccionista, de esas profesionales, que capte cada uno de los detalles que yo quiera inmortalizar. Que cada puesta de Sol, cada café, cada sonrisa, cada noche bajo las estrellas quede plasmada a la perfección por el objetivo de esta cámara. Y también una polaroid de esas que sacan la foto después de unos segundos, que tienes que guardar a la oscuridad y tienen el marquito blanco, para poder seguir viendo cada cosa que dejo atrás cuando sigo mi camino. Le pondría detrás la fecha, el por qué de la foto y las numeraría. Fotografiaría absolutamente todo, por pequeño, insignificante o ridículo que pareciese, y lo pondría todo después en un gran álbum que llamaría, sin duda, "El Viaje de mi Vida"


jueves, 29 de septiembre de 2011

Awakenings with love

Sabe que no tardará en llegar, él nunca olvida una cita, pero su inconfundible manía de tardar de más la está poniendo de los nervios. No quiere parecer impaciente, pero sus andares de arriba a abajo de su casa con una camiseta vieja, de él, y la ropa interior como únicas prendas delatan sus ganas de que se abra la puerta y sea él.
Decide subir a su cuarto, le ha dejado sus llaves para que no tenga que llamar así que no tendrá que bajar a abrirle. En un intento de parecer tranquila, se pone sus cascos amarillos y abre una revista al azar. No la está leyendo, presta atención a la canción que su móvil ha decidido ponerle, "Just the way you're", piensa que su móvil la odia y no quiere ayudarla a tranquilizarse. 
Oye de fondo la puerta y su corazón empieza a acelerarse, disimula. Para la música y escucha sus pasos subiendo la escalera, disimula. Ve por el rabillo del ojo como entra en su cuarto, disimula. 
Él deja la chaqueta encima de la silla y se descalza. Se sienta al lado de ella, le quita suavemente los cascos, se acerca a su oído y entre susurros le dice "buenas noches princesa".
Ella le acusa de su tardanza, y él se libra besándola. El polo con el que él venía acaba a los pies de la cama, como el resto de la ropa, mientas ellos como diría Sabina "les dieron las diez y las once, las doce...
A la mañana siguiente ella se despierta sola, un momento de pánico le invade al pensar que lo de la noche anterior podría haber sido un sueño, pero el olor de él impregnando las sábanas y una pequeña flor posada a su lado se lo niegan. Inspira fuertemente con la cabeza pegada a la almohada antes de levantarse, se pone el mismo polo que llevaba él el día anterior, se acomoda un poco el pelo y empieza a bajar las escaleras.
El olor a café y a tostadas se enfatiza en cada peldaño, hasta que acaba en la planta de abajo, donde le ve. En la cocina, de espaldas a ella, unta mermelada en una tostada, recién sacada de la tostadora. Caminando de puntillas llega a donde está él, y le abraza por detrás. Le besa el hombro y le da los buenos días, él sonríe, le besa la frente y sigue con su tarea mientras ella prepara el café y sirve el zumo.
Mientras desayunan, ella se queda mirándole un instante, con la taza en las manos y las piernas encogidas. Él pregunta en qué está pensando para sonreír de esa manera. Ella deja la taza de café, se acerca a él, le rodea con los brazos y susurra "Quiero despertarme todos los días contigo, siempre, aunque no haya desayunos perfectos, ni flores, quiero despertarme todos los días sabiendo que te tengo a mi lado". Él le aparta el pelo suavemente, y a escasos centímetros de su oreja se lo promete, "siempre".

Déjalo ser.

Let it be.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Y si llegases a hacerte a la idea...

Quiero ser capaz de dejarte sin respiración, de hacerte temblar, sonreír, soñar. Quiero que se te encoja el corazón cuando me ves triste y que te sientas la persona más afortunada cuando me dibujas una sonrisa. Quiero que te pongas nervioso cuando me ves aparecer, y que busques cualquier excusa para venir a verme. Quiero que el simple roce de nuestras manos te acelere el pulso. Quiero ser la única para ti, que me llames por motes cariñosos, que me quieras como a nadie. Quiero que me eches de menos en cuanto lleves un día sin saber de mi, y que me cuentes tonterías tan solo por hablar conmigo. Quiero que pienses en mi cuando escuchas canciones bonitas, y que te imagines un "para siempre". Quiero que me digas que he cambiado tu vida. 


Porque así, de algún modo, serás capaz de sentir algo parecido a lo que siento yo por ti

lunes, 26 de septiembre de 2011

Madrid.

Cuatrocientos cincuenta kilómetros.
Dos años.
Y aquí estoy. No puedo decir que no esté bien, porque si, estoy genial. He ido a parar a un lugar increíble, he conocido gente... que ni con todos los piropos podría definir, y ahora tengo las mejores amigas, que siempre me escuchan y que hoy, han sabido abrazarme, y los mejores amigos, que siempre me animan y hoy me han sabido escuchar. He vivido cosas que, aunque no todas hayan sido fáciles y felices, gracias a ellas hoy soy como soy, y no las cambiaría nunca. Ahora este es mi sitio, donde sé que tengo que estar, pero extraño tantísimo aquel lugar.
Allí donde me vieron nacer, donde me vieron crecer, donde vieron mis primeros errores, y mis primeros aciertos. Donde conocí a mis primeros amigos, donde entendí que no siempre todo va a ir como tú quieras, que a veces no tienes voz o voto para decidir, pero que siempre tienes que luchar. Allí está mi sangre, mi familia, incluso parte de ella que no conozco, pero a la cual aún así echo de menos. Mi abuela, mis tías, mis tíos, todos mis primos, y mi enano.
A veces, por infantil que suene, cierro fuerte los ojos y me imagino que lo tengo todo, que por un segundo, no tengo que prescindir de nada. Que tengo aquí a los míos, a mi familia, que tengo a mi lado a mis amigos de toda la vida, pero también tengo a los que me acompañan cada día, y me parece el mejor sueño de todos. Pero no es más que eso, un sueño, y siempre tengo que acabar por abrir los ojos y darme cuenta de que es imposible.
Me da miedo pensar lo muchísimo que han cambiado las cosas desde aquel día que marché, y que ni siquiera  sea capaz de poder afirmar con seguridad donde estaría yo ahora mismo de no haber emprendido este viaje.
Y me surgen dudas, ¿Qué haría si pudiese volver?, ¿Dejaría todo y regresaría?, ¿Ellos o estos? No tengo respuesta para todas, en realidad no tengo respuesta para ninguna, porque son dudas falsas, sé que a día de hoy, no voy a tener que enfrentarme a ellas, así que solo puedo alegrarme de haber ido a parar en este lugar tan increíble, pero jamás olvidarme de quién soy, ni de donde vengo.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Cartas a mi misma.

"¡Eh, tú! Si, hablo contigo, no intentes negarlo, has cambiado.
Tus amigas, esas que más te conocen, tenían razón. Mírate en el espejo, ¿ves lo mismo que antes?
Tú, antes eras de las que odiaban a cupido, de las que juraban y perjuraban que jamás se enamorarían, de las que decían eso de "Me la suda" y "¿Problemas? Me piro", de las que no decían cosas bonitas, ni escribían cosas sentimentales, para ti, eso de "te quiero" o "lo eres todo" era únicamente para los amigos y amigas, sólo te arreglabas cuando era estrictamente necesario y nadie era capaz de quitarte tus deportivos. 
Mírate otra vez¿Acaso eres ahora así? No intentes decir que si, porque ambos sabremos que estarás mintiendo.
Te veo, y sé que ahora te pasas las horas colgada del teléfono, o del ordenador, esperando a que Él se conecte, porque, admítelo, le quieres. Ahora ya no quieres salir corriendo, mira, has aprendido a dar la cara, luchas por lo que tienes porque te gusta, lo tienes cariño y te merece la pena. Se te llena la boca diciendo moñadas, y no las dices por obligación, sino porque las piensas, te pasas horas pensando qué ponerte, y te encanta verte guapa, femenina, arreglada, y buscas cualquier excusa para poder hacerlo. 
Quizá podrías cambiar, volver a ser quién eras, pero ¿quieres? No, eso es lo que tienes que asumir, has cambiado y te gusta, te gusta como eres ahora, te gusta quién tienes contigo ahora, y si te diesen la oportunidad, no cambiarías nada.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Felicidad.

¿Es la felicidad un bien que se nos ofrece espontáneamente o es algo que se consigue con esfuerzo?
En mi opinión ambas afirmaciones son correctas, porque hay más de un tipo de felicidad.
El primer tipo de felicidad es la pura, la instantánea, el gozo. Pasar un buen rato con los amigos o estar en presencia de alguien especial te podría producir esta felicidad, cuyos efectos podrían ser parecidos a los de algunas drogas, te olvidas de los problemas, no valoras el riesgo... pero al igual que la droga, esta felicidad acaba por desaparecer, y vuelves a tu estado inicial, con tu misma situación persona y los mismos problemas. Para un momento, esta felicidad  podría evadirte, pero no puedes pretender que tu estado emocional dependa de ella, siendo un "drogadicto del gozo", porque tarde o temprano llegara un momento en el que no te pase nada que produzca esa felicidad y no tardarás en sentirte desgraciado, perdido.
El otro tipo es la felicidad trabajada, la de los sueños cumplidos, la de las recompensas por los esfuerzos. Esta felicidad es infinitamente más complicada de conseguir, la gente se acerca pero casi nadie puede afirmar completamente haber convivido con ella. El trabajo de tus sueños o encontrar el hombre o a la mujer de tu vida, el nacimiento de un hijo o el triunfo en la vida de este te puede acercar a esta felicidad. Sus efectos son casi contrarios a los de la otra felicidad, te sientes tranquilo, realizado, te das cuenta de que todos tus esfuerzos han valido las malas épocas y te puedes sentar a disfrutar de tus logros
Todas las clases de felicidad, fáciles o difíciles, espontáneas o duraderas, son tan increíblemente complejas como lo puede ser cualquier persona y aún más según crece, pero lo que jamás hay que hacer es darse por vencido, aunque cueste, siempre tienes que buscar la felicidad.

domingo, 18 de septiembre de 2011

C'est fini. Se acabó. It's over.

El verano, oficialmente, ha quedado atrás, así que ya va siendo hora de cerrar capítulo.
Ha sido, sin duda, uno de los veranos que más me va a marcar en la vida, he hecho muchísimas cagadas, he pasado ratos horribles, pero no lo cambiaría por nada del mundo. Porque este verano también me han pasado cosas fantásticas, increíbles, inolvidables, únicas, perfectas. Cumpleaños, fiestas, playa, piscina, besos, abrazos, sonrisas, películas, noches en vela, visitas, fotos, paseos, sorpresas... todo eso que ha hecho que este, haya sido un verano especial.
Dicen de mi que he cambiado mucho este verano, y sé que a fin de cuentas tienen razón, pero me gusta como soy, lo que el verano ha hecho de mi. No me refiero a que este verano me hayan empezado a ver vestida de chica, con tacones, haya empezado a juntarme con gente nueva, o esté colada hasta el fondo por un chico, sino a que este verano he conseguido ser más fuerte, más capaz... También es cierto de que este verano he aprendido a base de darme hostias, a base de hundirme, a base de cometer errores, pero es la única manera que de verdad tengo de aprender la lección. 
Ahora solo nos queda echar para delante, dar uso a la lección aprendida y vivir con ella, porque aún nos quedan muchos veranos, muchas lecciones, muchos capítulos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Nach. Rapsusklei.

Vivimos intensamente como si el tiempo nos odiara.
Morimos por cada palabra sin temerle a nada.
Vivimos viendo cimas que están cada vez más cerca.
Morimos y la rutina vigila tras nuestra puerta.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Comienzos.

"Ya no hay vuelta atrás, lo sientes, y justo entonces intentas recordar en que momento comenzó todo y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas."
Creí saberlo, creí estar segura de lo que decía, de que todo había empezado ese día, con tantísima gente alrededor, con aquella canción sonando tan fuerte que no podía escuchar mi propio llanto, mi llanto por no tenerte, pero no, ahora me doy cuenta de que esto comenzó demasiado antes, una noche, una fiesta, tú y yo, nuestro primer capítulo

Esas pequeñas cosas que te hacen sonreír.

Encontrar una moneda en el fondo del vaquero.
Las duchas por la mañana.
Poner el pijama en el radiador antes de ponértelo.
Tu comida favorita cuando tienes hambre.
Su sonrisa.
Un abrazo de alguien al que echabas de menos.
El primer baño del verano.
Levantarse sabiendo que no tienes prisa.
Los ataques de risa con las amigas.
Encontrar el último trozo de chocolate.
Los atardeceres en la playa.
El olor a cesped mojado.
Los besos en el cuello.
Las cartas que emocionan.
Un buen libro en días de lluvia.
Los mensajes motivadores por la mañana.
Ponerte algo y sentirte realmente guapa.
Las caricias por la espalda.
Tu canción favorita.
Encontrar una piedra con forma de corazón.
Que tus amigos pregunten "a quién hay que matar" cuando lloras.
Las cosquillas.
Las miradas de complicidad. 
Encontrar un arco iris.
Que te susurren un "te quiero".
Hacer sonreír a un bebé.
Las fotos tontas con tus amigas.
Los domingos playeros.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Para. Frena. Siente.

Y en ese momento lo decidí. Tenía miedo, estaba realmente asustada, y salí corriendo.  
No tenía un destino fijo, nunca lo tuve y nunca llegué a él, simplemente me dediqué a correr lo más lejos posible de todo, de todos.
Dejé todo atrás, los sentimientos, las rayadas, fui más rápida que el tiempo y conseguí hacerme inmune a todo, conseguí que el mundo me diese igual.
Me sentía bien, ya nadie podría conmigo, nadie tendría la oportunidad de hundirme, nadie tendría el valor de alcanzarme, nadie tendría el honor de hacerme daño. 
Era sencillo, cobarde, pero sencillo.
Pero entonces llegó él, y se propuso alcanzarme. Corrí más rápido, pero pudo conmigo, me frenó en seco y me enseñó que, cuando frenas, tienes la oportunidad de pensar tu camino, de tener un destino, de ser feliz,  que también puedes darte la hostia, que también te pueden hacer daño, pero que vale la pena intentarlo. 
Y tenía razón. Ya no quiero salir corriendo, estoy donde, cuándo, y cómo quiero estar. Aquí, ahora, así. 
Asumo el riesgo de que me hagan daño, de que quizá, las cosas no salgan bien, de que si vivo así, el dolor me puede alcanzar, pero me da igual, porque cuando quieres algo, a veces hay que sufrir, pero siempre hay que luchar.

sábado, 10 de septiembre de 2011

E.

Ella, antes que nadie, sobre todas las demás, ella.
Ella es sonrisas, ella es complicidad, ellas es buenos momentos, ella es problemas superados, ella es no sentirme sola nunca, ella es poder salir corriendo, ella es conexión, ella es apoyo, ella es un abrazo cuando lo necesito, ella es una razón por la que seguir siempre, ella es un escudo contra los problemas, ella es yo en otro cuerpo, ella es, sin ninguna duda, mi mejor amiga.
No le hace falta más que mirarme y sabrá lo que me pasa, seguro. Conoce qué partes de mi vida no quiero recordar, qué cosas me hacen daño, qué canciones necesito o no necesito escuchar a cada momento. Sabe cómo me siento en cada situación, con cada persona, en cada lugar. 
Porque cuando me abraza sin, aparentemente, venir a cuento, es porque sabe que lo necesito, no tengo que pedirselo, nunca le he tenido que pedir un abrazo y siempre los he tenido.
No nos encontramos, nos rescatamos, me ayudó a empezar en un sitio donde no quería estar, con gente que no quería conocer, y me lo hizo todo muchísimo más fácil.
En dos años se ha convertido en la pieza más imprescindible de mi vida, en la piedra angular de mi felicidad, en la mano que me agarra cuando tengo miedo, en la sonrisa que aparece cuando estoy feliz. Y ya no sé estar sin ella, ya no me imagino un día sin nuestras discusiones absurdas, cuando la arrastro conmigo a los sitios, cuando me enseña a ser mejor persona. 
Más que una amiga, más que una hermana, más que nadie en el mundo.
Te quiero E.