miércoles, 15 de febrero de 2012

Cuando empiezas a caer, la inercia te empuja hasta el puto fondo.

Need them

S.O.S
Salir de aquí, ahora, es lo único que necesito. Insostenible se queda corto para definir esta situación. Se está deshaciendo el suelo bajo mis pies, mis pilares se están tambaleando y mi vida está dándose la vuelta. 
Sé que suena terriblemente egoísta pedir esto, decir que quiero irme teniendo aquí cosas tan increíbles como las que aún me quedan, y de veras me las llevaría si pudiese cumplir mi propósito, pero es que no puedo más. Las migajas de mi vida, los restos de aquella perfección que poco a poco se ha descompuesto es lo único que queda ya en mi caja de recuerdos. 
Lo único, realmente lo único que aún sigue ahí, que está manteniendo viva la última vela de mi vida, lo único que aún consigue sacarme de los pozos, tengo la sensación que pronto empezaré a decepcionar. Me flaquean las fuerzas, no puedo depender cien por cien de cosas externas para seguir adelante, tengo que tener por lo menos algo de mi que poner para ayudar. Y no lo tengo. Egoístamente les he amarrado a mi, les he atado a mis muñecas y de este modo les he cargado con parte de mi peso. Si, decid que lo hicieron porque querían, porque no sé, me quieren, pero eso no es excusa para tener que tirar de mi, ellos no lo sabían cuando firmaron el contrato. Pero lo siento, no me siento con fuerza para cortar esa unión, no me siento preparada para seguir sola, para valerme por mi misma. Por eso, aunque lo lógico, sensato y leal sería dejar que siguiesen, les pido, les imploro, que no se separen de mi, les prometo que algún día acumularé la suficiente fuerza para ponerme en pie del todo. Hasta entonces, sólo puedo sentir gratitud y pedirle a Dios que nunca, nunca les separé de mi. 

lunes, 13 de febrero de 2012

A.

La situación cada vez se hace más extraña, y más rápidamente. Hay cosas que se nos están escapando, que están cambiando y nosotras no podemos hacer nada. Pero siempre queda algo, un resquicio del pasado que te ayuda a asociar todo lo que te rodea con Tu Mundo, el tuyo, el de verdad.
Ella es mi resquicio, ese detalle insustituible, incondicional de mi vida. Ella no ha cambiado. Ella y yo seguimos siendo ella y yo, dos viajeras atrapadas en un mundo real, un par de locas que piensan escaparse a una gran roca a orillas del mar en cuanto la temperatura se lo permita, dos chicas expuestas a todos los cambios que en escasos meses la vida les ha concedido. Ella y yo. Me gusta pensar que, aunque ahora todo sea tensión, todo sea difícil, y a cada paso que damos, algo de nuestro pequeño universo se destruye, voy a poder seguir contando con sus visitas sorpresas, con su capacidad para emocionarme con abrir la boca, con su apoyo incondicional, con su humor para afrontar los problemas, con su costumbre de inmortalizar todos nuestros momentos en la memoria de una cámara. Con ella, mi ella, la de siempre. 
Por eso, solamente por eso, por seguir siendo la misma, me veo obligada a agradecérselo. Parece algo extraño darle las gracias a alguien tan solo por eso, por no cambiar, pero si vivieseis en nuestro día a día, si hubieseis estado en nuestra piel los últimos tres meses, entenderíais que el echo de que algo, sencillamente no se vea alterado, se de la vuelta completamente, o se pierda, es motivo más que suficiente para alegrarse. 
Así que pienso cuidar esto, pienso hacer todo lo posible para que esto sea la excepción de todo lo demás. Quizá suene algo egoísta decir eso, decir que no quiero que algo cambie un ápice, porque dicen que los cambios son evolución, pero me da igual. Me disculpo si hace falta, pero hoy voy a ser egoísta y voy a luchar contra lo que haga falta para que todo, absolutamente todo lo que rodea nuestra amistad, siga igual que el día de esta foto.