domingo, 30 de octubre de 2011

Seremos pasado, presente y futuro.

A veces pienso que me gustaría borrar el pasado entero, todo, porque si algo no existe, si nunca ha existido, no puedes echarlo de menos
Sería sencillo, ahora tendría otro pasado, quizá mejor o quizá peor, pero distinto. Tú tendrías otro papel en mi presente y los dos tendríamos unas cartas distintas para el futuro. Pero ¿sabes? no se puede. No puedo borrar lo que sentía cuando te veía pasar y sabía que no eras mío, a mi corazón acelerado aquel día que me dijiste que me querías, las veces que esperaba que aparecieses sabiendo que tan solo eso ya podría alegrarme el día, todas aquellas conversaciones, todos aquellos besos, aquel secreto. ¿Y ahora qué? Nada, se me han acabado las ideas y ya no sé que hacer para sacar todo eso de mi cabeza. Quiero, como la primera, pasar página porque tus recuerdos solo me hacen daño cuando a mi cabeza le da por pensar "¿Estás segura de que ahí aún era sincero?" y yo no sé qué contestarle. Y es que tenía tantos planes para nosotros, tantos que tú te cargaste en una sola noche. ¿Tan fácil fue para ti mandarlo todo a la mierda? ¿Por qué para mi no lo es? 
Dijimos aquello de "de cero" y fue lo mejor que decidimos en mucho tiempo. Me gusta la idea muchísimo, pero a mi memoria parece ser que no. Tranquilo, será cuestión de tiempo, y algo de paciencia que la vida me vuelva a dar una oportunidad para ser feliz, y entonces todo habrá quedado atrás, podremos mirar hacia delante y salir en busca de un nuevo futuro. Mientras, seguiré intentándolo, no lo dudes, cada día estaré más cerca, será más fácil para mi verte y asumir el pasado, tendré menos preguntas en la cabeza y menos heridas en el corazón. 

domingo, 23 de octubre de 2011

¿Juegas?

Dentro de veintisiete días exactos, hará un año que empezamos con este extraño juego.
La verdad es que
nunca supimos jugar, nadie nos lo explicó, y fallamos a menudo. Al principio quise creer que todo era diversión, que era un juego fácil, sin complicaciones, pero en el fondo sabía que no podía jugar toda la vida a que todo daba igual. Cuando quise darme cuenta ya era tarde, y habíamos cambiado las tornas. Me tocaban a mi las noches en vela y las horas hundidas.
Después las reglas cambiaron,
y se hizo un juego mucho más difícil. No solo estábamos tú y yo, ahora había mucha más gente que dependía de nuestro juego, y seguimos fallando. Nos llevamos por delante la felicidad de más de uno, la confianza con bastantes, y poco a poco fue quedando menos de lo que eramos antes de empezar.
Cuando el juego cambió de nuevo
pensé haber ganado, si, habíamos conseguido llegar a un buen momento, y me sentía ganadora. Pero lo que no sabía es que este juego no es para ganar, si no para aprender.
Ahora
ha terminado la partida, o quizás haya sido yo que ya no tengo ganas de jugar. Ya no queda nada de lo que fuimos hace un año, y no quiero que sea así.
Por eso,
te propongo un juego nuevo, uno más sencillo, donde tenemos que jugar en el mismo equipo. Las reglas son sencillas: de cero, otra vez un "encantada, soy...", no tendremos la confianza que aún no hemos ganado, y no podremos echarnos en cara errores del pasado. Este juego es de ganar y perder, ganamos juntos o perdemos los dos.
¿Qué me dices?
¿Juegas? Quién sabe, quizá cuando este juego termine, tengamos un montón de nuevos "primeros momentos", otras "movidas de amigos", pero todos, serán parte de nuestra segunda historia.


jueves, 20 de octubre de 2011

Solo.

"Hay cosas que uno no puede hacer solo: discutir, subirse y sujetar una escalera a la vez, o doblar una sábana de esas de matrimonio. Yo toda mi vida he pensado que lo ideal es vivir en pareja, por muy extraña que fuera la pareja. De hecho hay parejas que se acaban convirtiendo en tríos; parejas que se van quedando sin pareja porque no se puede evitar el miedo a no estar a la altura; hay parejas que son imposibles por definición, historia y por física, aunque no por química; o parejas en la que la química se ha ido gastando aunque sigan compartiendo una familia, familias donde en un momento hubo una pareja; parejas que fueron en algún momento y ya no son nada. Y eso es lo que más miedo da en la vida, cuando la pareja se rompe sea por lo que sea, la primera sensación que se tiene es de pánico, un miedo atroz al cambio, a la pérdida de control sobre nuestras vidas; un miedo atroz a estar solo. Cuando se llega a esa soledad uno se da cuenta de que la ruptura puede llevarnos a un lugar mejor. Hoy es el primer día del resto de mi vida. Porque desde hoy creo que lo más importante en esta vida es saber volar solo."
Si haces que toda tu felicidad dependa de otra persona, que tu estado de ánimo, tu sonrisa, tu vida vaya en función de esa persona, al final, alguien fallará y tú pagarás las consecuencias. La cuestión no es dejar de querer, si no querer sin esperar nada a cambio

lunes, 17 de octubre de 2011

All is not lost, you can change the situation.

¡Hey, tú! ¿Qué haces ahí? ¿Te vas a quedar toda la vida tirado en la cama, esperando que las cosas se arreglen solas? Si fuiste tan valiente entonces con tus actos, tienes que saber serlo ahora también con sus consecuencias, porque aquí luchamos todos, y tú el primero.
¡Reacciona! Venga, ¿Vas a dejar que todo se vaya a tomar por culo? Esperaba más de ti. Todo por lo que has luchado, todo lo que es tuyo, se deshace entre tus manos, pero tú puedes cambiar las cosas. La situación está jodida, muy jodida, ¿para qué mentir? pero no está todo perdido.
Sólo tú tienes la manera de que el barco no se hunda, de no perderlo todo, de que las cosas, al menos, puedan empezar a arreglarse. Si, es cierto, no podemos hacer como si nada, las cosas no van así, pero si en verdad quieres, puedes cambiar. Ese primer paso lo tienes que dar tú, pero todos queremos que lo des. Sabes cómo hacerlo, y en realidad la teoría es sencilla. Sal ahí fuera, da la cara, sabemos qué has hecho mal, y cómo arreglarlo. 
Pero, claro ¿Te compensa? ¿Merece la pena intentarlo en la práctica? Eso ya no lo sé, eso es tan solo cosa tuya. Hace mucho que ya no sé quién eres, ni lo que es importante en tu vida. De todas maneras, no estás solo. No, aún puedes recuperar lo que fue tuyo, lo que te jugaste y perdiste, si demuestras que has cambiado. 
Pero ya no caben más mentiras, ni más falsos intentos, el juego ha terminado, es la hora de la verdad.

martes, 11 de octubre de 2011

El diario de Noah.




+ Puedo ser divertido si quieres o pensativo, listo o supersticioso, valiente o incluso un bailarín. Seré lo que quieras, dime lo que quieres, y lo seré por ti.
- Eres tonto.
+ ¡Lo podría ser!

lunes, 10 de octubre de 2011

N.E.A

Hay gente que viene, y que después se va.
Durante toda tu vida te encontrarás miles de personas que querrán quererte, y otras tantas que querrán dañarte. Te admirarán. Te odiarán. Te envidiarán. Te ayudarán. Te querrán. Te acompañarán. Tendrás tanta gente en tu memoria que no podrás recordarles a todos, pero puede que un día, con mucha suerte, encuentres a alguien que consiga hacerse tal hueco en tu memoria y en tu corazón, que ni con todo el tiempo, todo el empeño y toda la distancia del mundo, podrás olvidarte de un solo momento a su lado. 
¿Sabéis qué? Que yo no tengo alguien así, no. En mi caso tengo la puñetera suerte de tener tres personas, tres chicas, tres amigas, tres ángeles de la guardia a mi lado.
Es cierto, no he crecido con ellas, la verdad es que, realmente, nuestra historia lleva más bien poco tiempo escribiéndose, pero eso no significa que no las conozca como si hubiese estado con ellas desde que empezaron a andar, a crecer. Porque con ellas he aprendido mucho más que en todos los años de colegio, además han sido cosas que nadie te puede enseñar en un aula, y cada una me ha enseñado algo distinto. Aprendí que no todo es blanco, o negro, que no tienes que ser igual que alguien para que sea importante para ti. Aprendí que la gente puede decir lo que quieran, que te tiene que dar igual mientras tú sepas que no es así. Y aprendí a luchar siempre, siempre y siempre, por muy duras que se pongan las cosas, tengo que secarme los ojos, y tirar para delante.
Cuatro nombres componen esta historia, cuatro nombres propios, y cuatro palabras pueden resumirla, tan solo cuatro:
Para todo, para siempre.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El viaje de mi vida.

Para mi un viaje perfecto solo necesitaría tres cosas.
La primera, un destino muy lejano, para que el trayecto fuese larguísimo.Dicen que lo mejor del viaje es el camino ¿no? Pues yo quiero un viaje en una de esas furgonetas grandes que llevaban los hippies, de colores muy vivs, con las ventanillas bajadas y la música a todo trapo. Quiero parar en estaciones de servicio y llevarme un recuerdo de cada una, una foto, un CD... Quiero coger carreteras secundarias, de esas en las que no te encuentras con nadie durante horas, parar cuando se vaya a hacer de noche, ver atardecer y seguir conduciendo. Quiero dormir dentro de mi furgoneta, y emprender de nuevo mi viaje cuando me lo pida el cuerpo. Quiero recorrer tanta distancia como para ver playa y nieve en el mismo viaje, escuchar mil acentos, comer decenas de platos típicos y conocer muchísimas historias.


La segunda cosa es
un acompañante, porque es absurdo viajar sola. Tiene que ser alguien tan apasionado por la vida como yo, dispuesto a seguirme hasta el fin del mundo, y vivir mil aventuras por el camino. Alguien que me conozca bien, que sea capaz de seguirme el ritmo, que tenga tanta curiosidad por el mundo como yo. Alguien que no tema perderse, ni tenga que llegar a tiempo, alguien que quiera disfrutar del viaje, que no tenga fecha de regreso. Con quién pueda cambiar de planes, de rumbo y de destino de un momento a otro, que tenga ideas fantásticas para el viaje y que después de quede a mi lado para siempre.


Y por tercera y última cosa,
me llevaría dos cámaras de fotos. Una perfeccionista, de esas profesionales, que capte cada uno de los detalles que yo quiera inmortalizar. Que cada puesta de Sol, cada café, cada sonrisa, cada noche bajo las estrellas quede plasmada a la perfección por el objetivo de esta cámara. Y también una polaroid de esas que sacan la foto después de unos segundos, que tienes que guardar a la oscuridad y tienen el marquito blanco, para poder seguir viendo cada cosa que dejo atrás cuando sigo mi camino. Le pondría detrás la fecha, el por qué de la foto y las numeraría. Fotografiaría absolutamente todo, por pequeño, insignificante o ridículo que pareciese, y lo pondría todo después en un gran álbum que llamaría, sin duda, "El Viaje de mi Vida"