sábado, 10 de septiembre de 2011

E.

Ella, antes que nadie, sobre todas las demás, ella.
Ella es sonrisas, ella es complicidad, ellas es buenos momentos, ella es problemas superados, ella es no sentirme sola nunca, ella es poder salir corriendo, ella es conexión, ella es apoyo, ella es un abrazo cuando lo necesito, ella es una razón por la que seguir siempre, ella es un escudo contra los problemas, ella es yo en otro cuerpo, ella es, sin ninguna duda, mi mejor amiga.
No le hace falta más que mirarme y sabrá lo que me pasa, seguro. Conoce qué partes de mi vida no quiero recordar, qué cosas me hacen daño, qué canciones necesito o no necesito escuchar a cada momento. Sabe cómo me siento en cada situación, con cada persona, en cada lugar. 
Porque cuando me abraza sin, aparentemente, venir a cuento, es porque sabe que lo necesito, no tengo que pedirselo, nunca le he tenido que pedir un abrazo y siempre los he tenido.
No nos encontramos, nos rescatamos, me ayudó a empezar en un sitio donde no quería estar, con gente que no quería conocer, y me lo hizo todo muchísimo más fácil.
En dos años se ha convertido en la pieza más imprescindible de mi vida, en la piedra angular de mi felicidad, en la mano que me agarra cuando tengo miedo, en la sonrisa que aparece cuando estoy feliz. Y ya no sé estar sin ella, ya no me imagino un día sin nuestras discusiones absurdas, cuando la arrastro conmigo a los sitios, cuando me enseña a ser mejor persona. 
Más que una amiga, más que una hermana, más que nadie en el mundo.
Te quiero E.

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