lunes, 7 de noviembre de 2011

Acheipé, acheopé.

Y la moda, como a todo, acabó por salpicarle
Durante años ha sido perseguido, insultado, maltratado, ignorado por toda la sociedad. ¿Por qué? Porque era diferente, porque no se lo pensaba dos veces antes de decir la verdad, antes de ir de cara, y eso a la gente le hace mucho daño. Los pocos que tuvimos el valor de acercarnos a él, quedamos inmediatamente imnotizados por su manera de ser, de vivir, de crear. Lo que empezó siendo una amistad como cualquiera, ya sabes, te entiende, te apoya, te acompaña, acabó por convertirse en una válvula de escape, una manera de inhibirte de toda la mierda del día a día, y volver a ser tú mismo. 
¿Y ahora? Ves niñas que jamás hubieses imaginado que lo harían, de su mano, pero ¿cómo? si en realidad no le conocen. Saben quién es, y escuchan lo que dicen, pero jamás sabrán de lo que realmente habla, porque no se paran a pensar. No. ¿Sabéis por qué lo sé? Porque yo hace tiempo fui así, no le conocía, ni le quería conocer, pero con el tiempo, día tras día, me di cuenta de que nada en el mundo era más capaz de expresar lo que sentía, de entender lo que pensaba, de compartir lo que temía, que él. Y así se hizo mi forma de vida. 
Nadie que no sepa de qué hablo puede saber qué es conseguir que una base, un micro y una voz de suban el ánimo, te abran los ojos, y te hagan pensar. 
Lo siento ¿no os lo he dicho? Creí que no hacía falta ya ni nombrarlo, creo que todos sabemos de qué hablo, de eso que durante años fue llamado delito, que a mi me gusta llamar hip hop. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario