sábado, 10 de diciembre de 2011

Cuatro caminos.

¿Os acordáis de aquello de "estamos para todo, duramos para siempre"? ¿Dónde queda aquello? Lo sé, sé que las cosas no están para risas, para hacer como si nada, para que todo vuelva a ser lo que era así como así. Pero os pido ayuda, os imploro ayuda. 
Parte de aquel "todo" era perdonar, era saber que somos humanas, las cuatro, que si una dice que no, es que no, que nos debemos confianza plena, ciega, absoluta, y que si una falla, si una hace algo mal, tan solo tenemos que ayudarla a rectificar, a volver al buen camino. Todas hemos fallado, a todas se nos ha perdonado, porque para eso estamos. Parte de ese "todo" era no tirar la toalla jamás. 
Y aquel "siempre"... para mi era una vida. Me conocéis, sabéis lo que me cuesta sentirme como en casa, sentirme yo misma, y querer quedarme. Pero esta vez todo era distinto, era especial. No tenía mejor manera de mirar al futuro que con ese "siempre", con vosotras, con las tres. Y es que "siempre" es un si que no acaba nunca. ¿Desde cuando los "siempre"s se acaban?. Parte de ese "siempre" era que no tuviese final. 
Para mi esa frase fue un lema, una promesa, un por qué por el que levantarme cada mañana, y ahora... ahora ya no queda nada. 
Una última oportunidad. Solo una. Si sale mal, adiós muy buenas, pero siempre lo hemos dicho, es mejor morir luchando que vivir sin haberlo intentado. Sé que si sale mal a todas nos dolerá mucho, para todas será un gran golpe, pero a mi parecer vale la pena correr el riesgo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario