-Sé que no lo entiendes, y no te culpo por ello, tú no has vivido lo que yo.
Tú no sabes lo que es pasarse una primavera, un otoño, un verano y un invierno pensando en lo mismo. Pasar la Semana Santa, Navidad, las vacaciones de verano, los puentes, los fines de semana, tu cumpleaños, los de tus amigas, los de tus amigos, los exámenes, todo, absolutamente todo, con él en la cabeza y que, de repente, tengas que dejar de hacerlo. Después de ¿cuántos? ¿Diez, quince intentos de hacer "punto y final"? Todos fallidos, y es eso, justo eso, lo que te hace a día de hoy incapaz de asumir que esta vez, aquí y ahora es la que vale, porque aunque parece definitiva, no lo parece menos que las otras.
+¿Y por qué esta vez si es la que tienes que acabar con todo si o si?
- Porque estoy rayando la locura, porque llevo trescientos setenta y seis días sumida en la misma historia, porque ya no sé pensar en nadie que no sea él, porque aunque me joda asumirlo, porque aunque no pueda decirlo por miedo a defraudar a mis amigos, si mañana él viene y me dice que ha cambiado, por mucho que sepa que mienta, será la excusa que necesito para volver a perdonarle, para volver a hacer la tonta, todo con tal de tener un instante más sus manos con las mías. Y porque no quiero que sea así, quiero encontrar a una persona que cambie eso, que sea mi nuevo Él, que consiga que deje de sentirme muerta por dentro.


