martes, 22 de noviembre de 2011

No consigo cicatrizar esta herida y la verdad casi siempre vuelvo al punto de partida.

No entiendo que aún le tengas en la cabeza.
-Sé que no lo entiendes, y no te culpo por ello, tú no has vivido lo que yo. 
Tú no sabes lo que es pasarse una primavera, un otoño, un verano y un invierno pensando en lo mismo. Pasar la Semana Santa, Navidad, las vacaciones de verano, los puentes, los fines de semana, tu cumpleaños, los de tus amigas, los de tus amigos, los exámenes, todo, absolutamente todo, con él en la cabeza y que, de repente, tengas que dejar de hacerlo. Después de ¿cuántos? ¿Diez, quince intentos de hacer "punto y final"? Todos fallidos, y es eso, justo eso, lo que te hace a día de hoy incapaz de asumir que esta vez, aquí y ahora es la que vale, porque aunque parece definitiva, no lo parece menos que las otras. 
+¿Y por qué esta vez si es la que tienes que acabar con todo si o si
- Porque estoy rayando la locura, porque llevo trescientos setenta y seis días sumida en la misma historia, porque ya no sé pensar en nadie que no sea él, porque aunque me joda asumirlo, porque aunque no pueda decirlo por miedo a defraudar a mis amigos, si mañana él viene y me dice que ha cambiado, por mucho que sepa que mienta, será la excusa que necesito para volver a perdonarle, para volver a hacer la tonta, todo con tal de tener un instante más sus manos con las mías. Y porque no quiero que sea así, quiero encontrar a una persona que cambie eso, que sea mi nuevo Él, que consiga que deje de sentirme muerta por dentro.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Un poco de sentimiento detrás de cada "no me importa"

+ Me la igual.
- Sabes que no es cierto.
+ Ya, pero es lo que el mundo debe creer.


Yo siempre he creído que una de las mejores maneras de superar algo es desde fuera hacia dentro. Me explico: muchas veces tenemos la sensación de que, por mucho que lo intentamos, no salimos de ese bucle, de ese círculo vicioso en el que el principio choca con el final y somos incapaces de dar el primer paso al cambio. Mi técnica para estos casos, quizá cobarde y algo kamikace, es fingir, si, fingir. Si aparentas estar bien por fuera, que, al menos, lo estás intentando, la gente se lo creerá, y dejará de preguntarte eso de "¿cómo andas con el tema?" porque asumirán que vas bien, que todo fluye, aunque no lo haga. 
Durante un tiempo, largo o corto, te dolerá mucho esto, porque no podrás expresar tu dolor, tu desolación, y tendrás que tragartelo todo tú sola, pero tarde o temprano, a base de no nombrarlo, acabarás por no pensar en eso que te hiere. Cuando menos te lo esperes, te encontrarás en cualquier situación, en cualquier sitio, y te resultará raro que se te pase por la cabeza. Y será entonces, en ese mismo momento, cuando  te librarás de esas cadenas y podrás volver a empezar, cuando aparte de ser fuerte por fuera, lo serás también por dentro.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Acheipé, acheopé.

Y la moda, como a todo, acabó por salpicarle
Durante años ha sido perseguido, insultado, maltratado, ignorado por toda la sociedad. ¿Por qué? Porque era diferente, porque no se lo pensaba dos veces antes de decir la verdad, antes de ir de cara, y eso a la gente le hace mucho daño. Los pocos que tuvimos el valor de acercarnos a él, quedamos inmediatamente imnotizados por su manera de ser, de vivir, de crear. Lo que empezó siendo una amistad como cualquiera, ya sabes, te entiende, te apoya, te acompaña, acabó por convertirse en una válvula de escape, una manera de inhibirte de toda la mierda del día a día, y volver a ser tú mismo. 
¿Y ahora? Ves niñas que jamás hubieses imaginado que lo harían, de su mano, pero ¿cómo? si en realidad no le conocen. Saben quién es, y escuchan lo que dicen, pero jamás sabrán de lo que realmente habla, porque no se paran a pensar. No. ¿Sabéis por qué lo sé? Porque yo hace tiempo fui así, no le conocía, ni le quería conocer, pero con el tiempo, día tras día, me di cuenta de que nada en el mundo era más capaz de expresar lo que sentía, de entender lo que pensaba, de compartir lo que temía, que él. Y así se hizo mi forma de vida. 
Nadie que no sepa de qué hablo puede saber qué es conseguir que una base, un micro y una voz de suban el ánimo, te abran los ojos, y te hagan pensar. 
Lo siento ¿no os lo he dicho? Creí que no hacía falta ya ni nombrarlo, creo que todos sabemos de qué hablo, de eso que durante años fue llamado delito, que a mi me gusta llamar hip hop. 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Y una historia por contar.

+ ¡Qué mal lo hicimos todo! Normal que saliese mal, nos faltaron todos los factores importantes.
- ¿Qué factores?
+ No tuvimos una foto bonita, ni un par de pulseras o collares que nos recordasen el uno al otro, ni elegimos una canción que hablase de nosotros. Nunca fuimos al cine solos, ni a cenar en plan romántico. No pasamos tardes en el parque sin hablar de nada interesante, ni tuvimos un amigo que nos llamase "parejita". Nunca pasamos el mal trago de la comida con los padres de ella, ni de él. Intentamos vivir nuestra historia sin las cosas de una historia normal.
- ¿Y qué? ¿Acaso las historias normales son las increíbles? Tenemos fotos preciosas juntos de aquella época en la que nuestra cabeza nos sorprendía pensando en el otro. Mira, esta es la pulsera que me hiciste a juego con la de los demás. Hemos pasado decenas de tardes juntos, quizá no solos, pero si en las que el resto del mundo nos daba igual, fuese en el parque, el cine o el mejor de los restaurantes. ¿Cuánta gente nos llamó "pareja" antes de ser más que amigos? Y hemos comido y cenado con nuestros padres incontables veces, quizá ellos nunca lo supieron y nosotros entonces no nos imaginábamos que algún día serían "sus padres", pero así era. Es cierto, nuestra historia no acabó como pensábamos, pero eso no significa que no podamos comenzar una nueva, con nuestros propios factores, nuestras reglas, y nuestra forma de jugar.