jueves, 3 de noviembre de 2011

Y una historia por contar.

+ ¡Qué mal lo hicimos todo! Normal que saliese mal, nos faltaron todos los factores importantes.
- ¿Qué factores?
+ No tuvimos una foto bonita, ni un par de pulseras o collares que nos recordasen el uno al otro, ni elegimos una canción que hablase de nosotros. Nunca fuimos al cine solos, ni a cenar en plan romántico. No pasamos tardes en el parque sin hablar de nada interesante, ni tuvimos un amigo que nos llamase "parejita". Nunca pasamos el mal trago de la comida con los padres de ella, ni de él. Intentamos vivir nuestra historia sin las cosas de una historia normal.
- ¿Y qué? ¿Acaso las historias normales son las increíbles? Tenemos fotos preciosas juntos de aquella época en la que nuestra cabeza nos sorprendía pensando en el otro. Mira, esta es la pulsera que me hiciste a juego con la de los demás. Hemos pasado decenas de tardes juntos, quizá no solos, pero si en las que el resto del mundo nos daba igual, fuese en el parque, el cine o el mejor de los restaurantes. ¿Cuánta gente nos llamó "pareja" antes de ser más que amigos? Y hemos comido y cenado con nuestros padres incontables veces, quizá ellos nunca lo supieron y nosotros entonces no nos imaginábamos que algún día serían "sus padres", pero así era. Es cierto, nuestra historia no acabó como pensábamos, pero eso no significa que no podamos comenzar una nueva, con nuestros propios factores, nuestras reglas, y nuestra forma de jugar.

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