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Hay cosas que nadie puede evitar. Hasta el momento pensé que lo más inevitable era respirar, pero me he dado cuenta de que es aún más inevitable eso de equivocarse.
jueves, 16 de febrero de 2012
miércoles, 15 de febrero de 2012
Need them
S.O.S
Salir de aquí, ahora, es lo único que necesito. Insostenible se queda corto para definir esta situación. Se está deshaciendo el suelo bajo mis pies, mis pilares se están tambaleando y mi vida está dándose la vuelta.
Sé que suena terriblemente egoísta pedir esto, decir que quiero irme teniendo aquí cosas tan increíbles como las que aún me quedan, y de veras me las llevaría si pudiese cumplir mi propósito, pero es que no puedo más. Las migajas de mi vida, los restos de aquella perfección que poco a poco se ha descompuesto es lo único que queda ya en mi caja de recuerdos.
Lo único, realmente lo único que aún sigue ahí, que está manteniendo viva la última vela de mi vida, lo único que aún consigue sacarme de los pozos, tengo la sensación que pronto empezaré a decepcionar. Me flaquean las fuerzas, no puedo depender cien por cien de cosas externas para seguir adelante, tengo que tener por lo menos algo de mi que poner para ayudar. Y no lo tengo. Egoístamente les he amarrado a mi, les he atado a mis muñecas y de este modo les he cargado con parte de mi peso. Si, decid que lo hicieron porque querían, porque no sé, me quieren, pero eso no es excusa para tener que tirar de mi, ellos no lo sabían cuando firmaron el contrato. Pero lo siento, no me siento con fuerza para cortar esa unión, no me siento preparada para seguir sola, para valerme por mi misma. Por eso, aunque lo lógico, sensato y leal sería dejar que siguiesen, les pido, les imploro, que no se separen de mi, les prometo que algún día acumularé la suficiente fuerza para ponerme en pie del todo. Hasta entonces, sólo puedo sentir gratitud y pedirle a Dios que nunca, nunca les separé de mi.
Salir de aquí, ahora, es lo único que necesito. Insostenible se queda corto para definir esta situación. Se está deshaciendo el suelo bajo mis pies, mis pilares se están tambaleando y mi vida está dándose la vuelta.
Sé que suena terriblemente egoísta pedir esto, decir que quiero irme teniendo aquí cosas tan increíbles como las que aún me quedan, y de veras me las llevaría si pudiese cumplir mi propósito, pero es que no puedo más. Las migajas de mi vida, los restos de aquella perfección que poco a poco se ha descompuesto es lo único que queda ya en mi caja de recuerdos.
Lo único, realmente lo único que aún sigue ahí, que está manteniendo viva la última vela de mi vida, lo único que aún consigue sacarme de los pozos, tengo la sensación que pronto empezaré a decepcionar. Me flaquean las fuerzas, no puedo depender cien por cien de cosas externas para seguir adelante, tengo que tener por lo menos algo de mi que poner para ayudar. Y no lo tengo. Egoístamente les he amarrado a mi, les he atado a mis muñecas y de este modo les he cargado con parte de mi peso. Si, decid que lo hicieron porque querían, porque no sé, me quieren, pero eso no es excusa para tener que tirar de mi, ellos no lo sabían cuando firmaron el contrato. Pero lo siento, no me siento con fuerza para cortar esa unión, no me siento preparada para seguir sola, para valerme por mi misma. Por eso, aunque lo lógico, sensato y leal sería dejar que siguiesen, les pido, les imploro, que no se separen de mi, les prometo que algún día acumularé la suficiente fuerza para ponerme en pie del todo. Hasta entonces, sólo puedo sentir gratitud y pedirle a Dios que nunca, nunca les separé de mi.
lunes, 13 de febrero de 2012
A.
La situación cada vez se hace más extraña, y más rápidamente. Hay cosas que se nos están escapando, que están cambiando y nosotras no podemos hacer nada. Pero siempre queda algo, un resquicio del pasado que te ayuda a asociar todo lo que te rodea con Tu Mundo, el tuyo, el de verdad.
Ella es mi resquicio, ese detalle insustituible, incondicional de mi vida. Ella no ha cambiado. Ella y yo seguimos siendo ella y yo, dos viajeras atrapadas en un mundo real, un par de locas que piensan escaparse a una gran roca a orillas del mar en cuanto la temperatura se lo permita, dos chicas expuestas a todos los cambios que en escasos meses la vida les ha concedido. Ella y yo. Me gusta pensar que, aunque ahora todo sea tensión, todo sea difícil, y a cada paso que damos, algo de nuestro pequeño universo se destruye, voy a poder seguir contando con sus visitas sorpresas, con su capacidad para emocionarme con abrir la boca, con su apoyo incondicional, con su humor para afrontar los problemas, con su costumbre de inmortalizar todos nuestros momentos en la memoria de una cámara. Con ella, mi ella, la de siempre.
Por eso, solamente por eso, por seguir siendo la misma, me veo obligada a agradecérselo. Parece algo extraño darle las gracias a alguien tan solo por eso, por no cambiar, pero si vivieseis en nuestro día a día, si hubieseis estado en nuestra piel los últimos tres meses, entenderíais que el echo de que algo, sencillamente no se vea alterado, se de la vuelta completamente, o se pierda, es motivo más que suficiente para alegrarse.
Así que pienso cuidar esto, pienso hacer todo lo posible para que esto sea la excepción de todo lo demás. Quizá suene algo egoísta decir eso, decir que no quiero que algo cambie un ápice, porque dicen que los cambios son evolución, pero me da igual. Me disculpo si hace falta, pero hoy voy a ser egoísta y voy a luchar contra lo que haga falta para que todo, absolutamente todo lo que rodea nuestra amistad, siga igual que el día de esta foto.
Ella es mi resquicio, ese detalle insustituible, incondicional de mi vida. Ella no ha cambiado. Ella y yo seguimos siendo ella y yo, dos viajeras atrapadas en un mundo real, un par de locas que piensan escaparse a una gran roca a orillas del mar en cuanto la temperatura se lo permita, dos chicas expuestas a todos los cambios que en escasos meses la vida les ha concedido. Ella y yo. Me gusta pensar que, aunque ahora todo sea tensión, todo sea difícil, y a cada paso que damos, algo de nuestro pequeño universo se destruye, voy a poder seguir contando con sus visitas sorpresas, con su capacidad para emocionarme con abrir la boca, con su apoyo incondicional, con su humor para afrontar los problemas, con su costumbre de inmortalizar todos nuestros momentos en la memoria de una cámara. Con ella, mi ella, la de siempre.
Por eso, solamente por eso, por seguir siendo la misma, me veo obligada a agradecérselo. Parece algo extraño darle las gracias a alguien tan solo por eso, por no cambiar, pero si vivieseis en nuestro día a día, si hubieseis estado en nuestra piel los últimos tres meses, entenderíais que el echo de que algo, sencillamente no se vea alterado, se de la vuelta completamente, o se pierda, es motivo más que suficiente para alegrarse.
Así que pienso cuidar esto, pienso hacer todo lo posible para que esto sea la excepción de todo lo demás. Quizá suene algo egoísta decir eso, decir que no quiero que algo cambie un ápice, porque dicen que los cambios son evolución, pero me da igual. Me disculpo si hace falta, pero hoy voy a ser egoísta y voy a luchar contra lo que haga falta para que todo, absolutamente todo lo que rodea nuestra amistad, siga igual que el día de esta foto.
viernes, 20 de enero de 2012
sábado, 14 de enero de 2012
Let's party.
Vamos a ser los malos más buenos, los que saben cómo hacer mejor las peores cosas. Vamos a fumarnos las preocupaciones, y a pisar al que nos quiera ver hundidos. Vamos a bebernos nuestros complejos empapados en ron. Vamos a meter la gamba en nuestras decisiones. Vamos a olvidarnos de nuestros miedos. Vamos a salir de fiesta de Viernes a Lunes, y montar escándalo a las seis de la mañana. Vamos a reírnos en los momentos serios y a pasar de las rayadas que nos quieren amargar. Vamos a dejar atrás a todos los que no les gustemos. Vamos a aprender de la calle y de la noche lo que no nos enseñaron en las aulas. Vamos a jugar con los límites, a pasarnos de la raya y a saltarnos todas las prohibiciones. Vamos a coger velocidad en las curvas, y no frenar ante nada. Vamos a subirnos a la cima del mundo y gritar que es nuestro momento. Vamos a saborear todos los tipos de placeres, y a darnos caprichos que solo nosotros podemos darnos. Vamos a confesar nuestros secretos y a olvidar los qué dirán. Vamos a calzarnos los tacones más altos para que nadie nos mire por encima del hombro. Vamos a sonreír a la tristeza y dar la espalda a los prejuicios. Vamos a vivir de la sinceridad, de la verdad, de lo real. Vamos a montarnoslo a nuestra manera, libre y natural.
Es la hora, es el momento, es aquí ahora o nunca.
jueves, 5 de enero de 2012
Más allá de lo que todos ven.
Ella siempre ha parecido la más segura del lugar. Se maneja en casi todas las situaciones y casi nada parece capaz de asustarla. Es pava, se ríe y hace el tonto, pero casi nada le achanta. No duda al caminar, ni al pensar, va con la cabeza bien alta y sonríe al mundo.
¿Sabéis cual es su secreto? Se conoce, sabe cuales son sus fallos, sus debilidades, y cómo esconderlas. Cuando duda no se le nota, cuando tiene miedo aprieta los puños, cuando no sabe que hacer improvisa. Sabe actuar y nadie es capaz de saber que, en realidad, está pasando miedo o no sabe qué hacer. Pero hay cosas que le pillan pos sorpresa.
Él, eso es lo que le pilla por sorpresa. Él. No tenía pensado que su presencia le hiciese temblar, ni que se muriese por besarle a cada instante, cada segundo. No lo tenía planeado. Y eso destruyó toda sus perfectas barreras.
Con él no necesitó fingir seguridad, ni valor, ni siquiera que sabe manejar la situación. Cuando él la mira, ve a la real, a la miedosa, a la terriblemente imperfecta. Cuando cuando la abraza, le hace sentirse pequeña, menuda, pero increíblemente especial. Él ha sido capaz de ver más allá de lo que ella permite a la gente, conoce sus miedos, sus inseguridades, pero porque ella no lo ha evitado. No siente necesidad de ocultarle cada vez que tiene miedo, cada vez que duda.
Él se llevó por delante su incredulidad hacia el "siempre", su necesidad de manejar la situación y su miedo a lo irreversible. Se siente segura con él cerca, sabe que nada puede salir mal. Se deja llevar. Pero sigue siendo ella, y a veces teme. No teme que él use sus inseguridades, como le pasa con el resto del planeta. Teme no estar a la altura, no saber manejarse, teme ser poco, o no ser lo debido. Teme defraudar. Pero crecer, continuar, significa enfrentarse a nuevas situaciones, a momentos en los que quizá no sepas qué hacer, o cómo, y que tan solo tienes que actuar. Y él nunca deja que ese momento de temor sea más que eso, un momento. La ha acostumbrado a que cuando sienta miedo, le apriete más fuerte la mano y que tan solo con la mirada sea capaz de pedirle ayuda. No necesita más que eso, un cruce de miradas, para entender que ella le necesita. Y ella ya no quiere ser sin eso, ya no quiere tener que aprender sin él.
Con él no necesitó fingir seguridad, ni valor, ni siquiera que sabe manejar la situación. Cuando él la mira, ve a la real, a la miedosa, a la terriblemente imperfecta. Cuando cuando la abraza, le hace sentirse pequeña, menuda, pero increíblemente especial. Él ha sido capaz de ver más allá de lo que ella permite a la gente, conoce sus miedos, sus inseguridades, pero porque ella no lo ha evitado. No siente necesidad de ocultarle cada vez que tiene miedo, cada vez que duda.
Él se llevó por delante su incredulidad hacia el "siempre", su necesidad de manejar la situación y su miedo a lo irreversible. Se siente segura con él cerca, sabe que nada puede salir mal. Se deja llevar. Pero sigue siendo ella, y a veces teme. No teme que él use sus inseguridades, como le pasa con el resto del planeta. Teme no estar a la altura, no saber manejarse, teme ser poco, o no ser lo debido. Teme defraudar. Pero crecer, continuar, significa enfrentarse a nuevas situaciones, a momentos en los que quizá no sepas qué hacer, o cómo, y que tan solo tienes que actuar. Y él nunca deja que ese momento de temor sea más que eso, un momento. La ha acostumbrado a que cuando sienta miedo, le apriete más fuerte la mano y que tan solo con la mirada sea capaz de pedirle ayuda. No necesita más que eso, un cruce de miradas, para entender que ella le necesita. Y ella ya no quiere ser sin eso, ya no quiere tener que aprender sin él.
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