Con él jugaba a juegos de mesa a la madrugada cuando no podíamos dormir. Él escalaba la estantería cuando no llegábamos a los juguetes. Siempre he podido contar con él cuando necesitaba consejo. Ha sido mi modelo desde siempre, aunque nunca se lo dije, me abrió los ojos tantas veces que ni se lo imagina, y ha trazado para mi un camino recto del que intenta que no me salga nunca. Y es que le llevo por el camino de la amargura, y más según crezco, le doy disgustos de dos en dos pero aún así siempre me lo perdona todo y da la cara por mi cuando la cago. Me prestó su mundo cuando yo necesitaba salir del mío y me hizo conocer gente que jamás pensé que serían tan importantes para mi. Me acompañó para encontrar el camino y me enseñó cómo hacer las cosas bien.
Y sé que siempre le voy a tener ahí, que por muy mal que vayan las cosas, por muy sola que me pueda sentir, siempre será mi hermano mayor.

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