martes, 30 de agosto de 2011

Errapé.

Le llamaron ruido. Le echaron la culpa del comportamiento adolescente. Le tacharon de provocador e impertinente. Se equivocaron.
No es ruido, ya no es ni música, es mucho más. Es una base y un micro. Es que cada compás te acelere el pulso, que cada letra te llegue más que la anterior. Es sentirse parte de algo que está cambiando
Algo que está haciendo que cada vez más temprano, abramos los ojos y nos demos cuenta de cómo son las cosas, de qué va el asunto, sin vendas ni tabús. No les gusta, es normal, porque habla de la verdad sin cortarse, sin pensar si va a gustar, sin importarle una mierda no agradar a las masas. 
Es otro rollo, otra historia, otra forma de vivir y ver la vida. Puedes decidir seguirlo o no seguirlo. Si no lo haces serás uno más, feliz o infeliz, pero uno más dentro de esa gran masa de gente a la que le gusta vivir engañada y pensando que su mundo es perfecto. Pero si lo haces, si decides prestarle un minuto de tu tiempo a analizar lo que dicen, lo que hacen y por qué, te darás cuenta de que no hay por qué ser como ellos, que no es necesario ser uno más, que hay alternativas.
Eso de lo que hablo, eso que tendría que poder llegar a todos, eso, señores, lo llaman erreapé.

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